Casi todas las plantas cultivadas tienen como aprovechamiento final sus frutos, por lo que es importante realizar una correcta gestión de nuestros cultivos para que la floración, fructificación y maduración de los frutos se realicen con éxito.

De modo resumido, la flor es la estructura reproductiva de las plantas, que, tras la fecundación, se genera a partir de ella una o varias semillas recubiertas por tejidos de diversos tipos, que es lo que comúnmente llamamos frutos. Una vez fecundada la flor, da comienzo la fase de división celular, para, a continuación, darse la fase de crecimiento celular y por último la fase de maduración, que es cuando los frutos alcanzan su punto de recolección comercial.

Para que se lleve a cabo todo el proceso de la forma óptima, es necesario que la planta tenga a su disposición una gran variedad de compuestos nutricionales, como son extractos húmicos, aminoácidos, vitaminas, polisacáridos y elementos minerales. Entre los elementos minerales, la bibliografía suele destacar fósforo (P), potasio (K) y calcio (Ca) como los elementos más importantes, quedando la mayoría de las veces relegados o innombrados otros como pueden ser zinc (Zn), manganeso (Mn), molibdeno (Mo) o boro (B).

El boro como elemento esencial en la fructificación de las plantas, entre los cuales podemos destacar agronómicamente que:

  • Mejora el tamaño y la fertilidad de los granos de polen y desarrollo del tubo polínico. En casos de deficiencia de boro, el polen germina sin fecundar, pudiendo dar lugar a frutos partenocárpicos y con alteraciones en la proporción corteza/pulpa.
  • Aumenta el nivel de néctar en las flores, lo cual incrementa la atracción de los insectos polinizadores, como las abejas.
  • Un suministro adecuado de boro permite que se desarrollen con normalidad los procesos de división celular, cuajado y fructificación, jugando un papel esencial en la actividad de los meristemos (tejidos en crecimiento). De esta forma, contribuye a la síntesis de la membrana y pared celular de los frutos, ya que actúa en la formación de pectina y compuestos fenólicos que intervienen en la formación de lignina, que son moléculas fundamentales para mantener la estabilidad de dichas estructuras, previendo así hendiduras, oquedades, zonas necrosadas o reducciones de tamaño de fruto, que afectan a la calidad comercial.
  • Otra de las funciones esenciales del boro es la de ayudar al transporte y acumulación de glúcidos (azúcares) a través de los tejidos de la planta. Cuando hay una deficiencia de boro, los azúcares se inmovilizan y la translocación se ve reducida, pudiendo aparecer zonas acuosas o necrosadas.

Importancia del Boro a nivel vegetativo

  • Interviene en la división y desarrollo radicular. La deficiencia de boro provoca malformaciones en los tejidos meristemáticos, tanto a nivel radicular como aéreo, ya que las células se dividen, pero la separación no se produce correctamente, presentándose un desarrollo incompleto e irregular, con falta de elongación de los entrenudos.
  • En la formación del material genético (ADN y ARN) el boro es esencial para la síntesis de uracilo (base nitrogenada), por lo que su deficiencia afecta a la formación de los ribosomas, derivando a una deficiente síntesis de proteínas.
  • La carencia de boro puede provocar que pecíolos o tallos sean más gruesos, se vuelvan fibrosos y frágiles.
  • Las raíces se espesan, a veces se hacen más finas y débiles y presentan las puntas necrosadas, deteniéndose el crecimiento.
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